Los datos son el activo más importante para una organización, ya que nos encontramos en la era de la digitalización y globalización. Sacar partido a la información supone la clave para crear y desarrollar estrategias exitosas para cualquier negocio. Y es que para desarrollar estrategias exitosas es fundamental asentarse en datos e información de calidad, con el objetivo de no tener que ir a ciegas o basándonos simplemente en la intuición.  En los últimos años hemos presenciado como a las empresas que fundamentadas únicamente en la experiencia y la intuición, llevan a cabo estrategias, por ejemplo de marketing, que no consiguen los resultados esperados y que suponen una gran inversión de dinero.

Como vivimos en un mundo globalizado, los datos en todas sus formas se pueden trasmitir simultáneamente a un gran número de personas en todo el mundo con un solo clic y a la velocidad de la luz. Además, como resultado de mejoras tecnológicas igualmente sorprendentes en el almacenamiento de datos, gran parte de la masa de datos que se transmite entre los empleados reside en algún lugar de la empresa: en bases de datos, sistemas informáticos u otros dispositivos. El inconveniente es que en la mayoría de las empresas, la cantidad de datos que se intercambian y almacenan a diario es casi incalculable pero no se tiene un rápido acceso a la información.

Contar con un rápido acceso a la información, nos permite tomar mejores decisiones para nuestra organización. Y esto no se trata solo de asegurar las ganancias obvias, como mayores ingresos, utilidades o participación de mercado. Sino que, podría tratarse tanto de garantizar la supervivencia en economías globalizadas cada vez más interconectadas, al recibir señales de alerta temprana de problemas de mercado potencialmente catastróficos u otras fallas. Este concepto el libro “The Intelligent Company” lo ilustra con la crisis crediticia de 2008, la cual condujo al colapso de empresas antiguas y rentables como Lehman Brothers y muchas otras empresas que si no fuera por la intervención financiera a gran escala de los gobiernos nacionales hubiese desaparecido. Más que nada, estos eventos arrojaron luz sobre lo que puede suceder cuando los gerentes carecen de información sobre lo que está sucediendo en sus organizaciones y mercados, lo cual conlleva tomar malas decisiones en mercados globales totalmente interconectados. Es imprescindible para una empresa acceder a información de calidad durante el proceso de toma de decisiones, ya que ayudara a detectar cuales son los puntos débiles que se necesitan mejorar y les brindara mayores oportunidades de ganancia.

El libro también nos habla sobre un concepto preocupante que es la explosión de información. Los seres humanos hoy en día esta experimentado una explosión de información casi inimaginable. Pronto llegaremos a la etapa en la que será virtualmente imposible señalar un tema para el cual haya una falta de datos. El problema radica en que los que se encargan de tomar decisiones en las organizaciones están siendo bombardeados por un suministro de datos en constante expansión. Esto los está poniendo a ellos y a sus organizaciones bajo una gran presión y ha llevado a lo que puede ser denominado 'la crisis del conocimiento'. Este término sugiere la parálisis organizacional que se está experimentando como resultado de poseer grandes cantidades de datos, pero ser incapaz de convertir estos datos en la información clave requerida para respaldar una toma de decisiones eficaz. Es seguro argumentar que, aunque la mayoría de las organizaciones se están ahogando en datos, están sedientas de información relevante para respaldar decisiones clave.

Precisamente la incapacidad de convertir datos en información clave ha llevado a las empresas a invertir en Inteligencia empresarial. El termino hace referencia al uso de estrategias y herramientas que sirven para transformar información en conocimiento, con el objetivo de mejorar el proceso de toma de decisiones en una empresa. Ejemplo de esto serian un reporte de prensa sobre los resultados de un competidor, un informe sobre un nuevo mercado o sector en el que la empresa quiere introducirse, o datos que una empresa puede obtener de sus dispositivos de IoT o de redes sociales. La relevancia de la inteligencia empresarial para cualquier negocio, y la complejidad en recopilar los datos, procesarlos, analizarlos y presentarlos de forma que cualquiera los pueda entender, es lo que la ha convertido en imprescindible. Sin embargo, las organizaciones aún no logran convertir los datos en conocimiento estratégicamente valioso, debido a que la tecnología es simplemente un facilitador de la metamorfosis de los datos al conocimiento, el software por sí solo no resolverá el problema.

En lugar de implementarse de forma aislada, para ser completamente efectivos, las TI y las aplicaciones deben usarse en estrecha alineación con los objetivos comerciales y las necesidades de información y análisis de las personas en la organización. Tal alineación crea una dinámica en la que es mucho más probable que se pueda tomar la decisión gerencial correcta porque la tecnología se puede usar para facilitar la respuesta a preguntas de desempeño enfocadas y la resolución de problemas comerciales específicos. Y las mejores decisiones de gestión tienden a ser aquellas que están respaldadas por hechos e ideas relevantes. Aquí es donde entra en juego la Gestión basada en la evidencia (EbM).

EbM es un enfoque utilizado por un número creciente de organizaciones líderes como Google, que surge para utilizar la mejor evidencia disponible en la toma de decisiones de la gerencia. Estas empresas están haciendo mucho más que recopilar y almacenar datos e información en grandes cantidades. Están construyendo sus estrategias competitivas en torno a información basada en datos. Aunque la idea de EbM es intuitiva y directa, la mayoría de las organizaciones parecen tener problemas con tres aspectos: recopilar información relevante y confiable; encontrar datos relevantes entre la abrumadora cantidad de datos disponibles para ellos; y convertir los datos en información y conocimiento que les permita actuar sobre ellos. Pero desde el principio, se debe enfatizar que EbM no es una teoría de negocios nueva y compleja que sea difícil de poner en práctica o que requiera un apoyo sustancial de consultoría para obtenerla.

De hecho, el profesor de la Universidad de Stanford, Robert I. Sutton, otro de los principales defensores de EbM, argumenta correctamente que 'la gestión basada en evidencia es una idea simple. Simplemente significa encontrar la mejor evidencia posible, enfrentar esos hechos y actuar sobre esos hechos'